Desde el aire y de noche, La Havana deprime un poco. De día y con la luz irrepetible del Caribe la cosa cambia. Pero no demasiado. Para los superficiales Cuba es un desino de folleto de viajes, donde se come más o menos barato, se disfruta de interminables playas de arena blanca; y así hasta mil tópicos.

Yo recomiendo mezclarse con los cubanos, escuchar sus referencias a la vida cotidiana, sus esfuerzos para sobrevivir cada día: "¿Por qué hay tan pocas mujeres en la calle de día?. Porque están inventando para dar de comer a los suyos.". Un país con una creatividad infinita para superar el bloqueo y seguir viviendo como si no pasara nada.

En este contexto conozco a mi amigo, al que llamaré Malí, un animado conversador, trabajador incansanble que se esfuerza por presentarte un escenario real de la vida en cuba, y hay que ver que diferencia con la visión alejada que presentan los folletos.

Solo nos dió tiempo a visitar la ciudad en sus lugares más emblemáticos y algunos rincones no tanto, pero hemos dejado pendiente perdernos de las rutas y conocer más.

Aun así "la pasamos bien" con Malí y gracias a ese encuentro puedo decir que tengo un amigo cubano y que conozco, mejor que la mayoría, como están las cosas en Cuba. Merece ser visitada, pero más aun vivirla, no pasar como las maletas y volver con unas pocas fotos, nuchos mojitos y algun havano.